Fíjate en la alegría que transmite este salón-comedor. La frescura de los colores se suaviza con la calidez del roble y del mimbre, la luz se matiza apenas con unos finos visillos y la distribución del mobiliario invita a disfrutar del tiempo libre y la compañía. El ambiente despejado y los muebles de medidas reducidas agrandan ópticamente un espacio que sabe, no obstante, mantener un punto vibrante y atrevido.